Dunas de sal

Dunas de sal. Una exposición de Bran Sólo
Cuando pinto el Mediterráneo, no represento un lugar, sino un recuerdo. Una extensión de luz detenida donde el verano se convierte en una forma de silencio. En estas obras regreso a la costa que me vio crecer, a las siestas oscuras en silencio, a la melancolía que no deja disfrutar del verano al saber que no durará siempre.
Mis personajes—vulnerables, ausentes—buscan en el mar algo que no saben nombrar. Llegan a la orilla solos, como si el agua pudiera devolverles una parte perdida de sí mismos. En las dunas, bajo los pinos, se tumban sobre la arena tibia, leen, esperan. Quizás a la compañía de otro cuerpo, un amor que dure lo que dura un verano. Allí en las dunas, donde la piel húmeda sabe a sal, nada permanece.
He querido que Dunas de Sal hable de esos encuentros que arden rápido y se desvanecen, de la soledad de encontrar lo buscado y no poder retenerlo. El Mediterráneo se convierte en metáfora: un mar que abraza y disuelve, una sal que preserva y quema.
Las salinas junto a las playas donde vivo—con sus montañas blancas y vírgenes de sal—son el espejo de esa paradoja. Belleza que nace de la evaporación, y que sólo existe cuando todo lo demás se ha secado.
Del 4 al 31 de julio de 2026
Inauguración sábado 4 de julio de 2026 a partir de las 18h.